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NOCHES DE LECTURA FAMILIAR DESDE NUESTRAS ESCUELAS. CELEBRANDO ALIANZAS ENTRE LA ESCUELA Y EL HOGAR.
ensayo [ ]
CELEBRANDO LA LECTURA EN EL HOGAR

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por [efrain ]

2009-08-23  |     | 



NOCHES DE LECTURA FAMILIAR DESDE NUESTRAS ESCUELAS. CELEBRANDO ALIANZAS ENTRE LA ESCUELA Y EL HOGAR.


Efraín Gutiérrez De la Isla
Integrante de la Delegación D-II-11 de la Sección 34
del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
Ojocaliente, Zacatecas, México.


Definición de propuestas:
Construir, desde la escuela pública una pedagogía familiar para el fomento de la lectura.
Se propone la creación de un taller hogareño llamado Noches de Lectura Familiar, taller pensado para promover la lectura en voz alta en los hogares de nuestros alumnos. Formar lectoras y lectores en contextos hogareños; realizando tareas educativas tan simples como leer para el otro cualquier cosa, en cualquier momento, inventando cualquier pretexto. Lo mejor de la experiencia de la lectura en el hogar es que puede convertirse en una jornada interesante, que los miembros familiares multiplicarán por contagio.
La lectura familiar otorgará a mujeres y a hombres de cualquier edad, el poder de la lectura y el amor por los libros, poder y amor que -a la luz de ciertos enjuiciamientos teóricos- principalmente a los niños se les ha negado. Las instituciones educativas de México desde sus iniciativas y desde sus esfuerzos pueden asumir la promoción de la lectura dirigida a la familia, mediante la creación de Colectivos Familiares de Lectura como un proyecto educativo escolar y social que logre acercarse y beneficiar a todas las gentes, brindando prioridad a los más necesitados.
Para la escuela pública mexicana, la extensión social de su trabajo habrá de tener como meta y propósito la familia, brindando, repito, mayores cuidados, atención y acompañamiento a las que están en situación de riesgo y con notables necesidades.
Que desde las Bibliotecas de Aula y Bibliotecas Escolares, con el involucramiento de todos, la lectura y su fomento, en cada localidad los adultos leamos a nuestros hijos todos los días del año.
Estrategizar la idea lectora pensada para la familia.

Justificación
En familia se construye -todos los días con todas las fuerzas- el espacio idóneo para el desarrollo de sus integrantes. Esto lo sabemos y lo hacemos, por ello -en familia- se contagian las responsabilidades y se engrandecen las posibilidades de realización social.
Dado que la familia es un organismo primigenio con acentuadas significaciones educativas y de formación humana, la lectura podría resultar o resulta ser una constante de interés en un proyecto familiar dado.
Sin discusión, la necesidad social de la lectura es emergente: la lectura como proceso y recurso, la lectura como instrumento y testimonio, la lectura como objeto de aprendizaje y ventana al saber, la lectura como comprensión de gozo y de sentido, la lectura como estilo de vida familiar generada en universos autogestivos, participativos, autónomos, incluyentes.
La lectura como estilo de vida arma a la mujer y al hombre de tal manera, que los convierte en seres fortalecidos, dinámicos, independientes, felices.
La biografía lectora de los hogares existe y se agranda en la medida en que el texto escrito permeabiliza la construcción de significados familiares.
La familia es una institución educativa probada y de transmisión de conocimientos históricos cuya trascendencia -inobjetable- involucra a la mujer y al hombre en episodios de formación y desarrollo desde la cuna y hasta su muerte. Los jóvenes, los adultos y los ancianos, en familia, son progenitores de ideas históricas destinales, mismas que enriquecen y transforman la gramática lectora que cada hogar usa a discreción.
El árbol genealógico de la lectura familiar posee una cronología momentáneamente intangible que se pierde en la noche de los tiempos cuando sabemos que nuestros tatarabuelos que ahora nos leen, siendo niños, escuchaban la voz de sus tatarabuelos que les leían, en voz alta, libros en casa.
La lectura en contextos familiares es una valiosa experiencia de aprendizaje que contribuye para la transmisión de la cultura lectora en sus protagonistas.
Cuando leemos biografías de personalidades históricas, se vuelve otra vez más enfática la idea de que es en familia donde se forman también lectores. Ejemplos hay muchísimos. Los escritores suelen platicar, emocionados, su amor por los libros y la lectura, cómo fue la primera vez, cuál su primer libro. Su gusto por los libros se remonta en la mayoría de los casos al entorno familiar donde por vez primera escucharon lecturas de los labios más amados
Creo que del hogar surge una cantidad significativa de experiencias de lectura. La lectura que se realiza en casa en voz alta o en voz baja bajo el cuidado de madres y padres fortalece en los integrantes familiares la posibilidad de que tengan amor por los libros, y no solo eso, sino la posibilidad de convertirse en promotores de lectura.

Planteamiento del problema
Los parámetros en Educación Básica, de la Evaluación del Logro Académico 2005-2006 aplicada en todo el país el pasado mes de junio de 2006, dan una lamentable descripción: Los logros elementales en educación primaria son insuficientes y, en educación secundaria, los alumnos resultaron reprobados en Matemáticas y Español.
México ocupa niveles significativamente bajos en las prácticas de lectura. Somos un país que lee, per cápita, apenas 1.5 % de libros al año o menos. Sucede que los libros de las Bibliotecas de Aula y Bibliotecas Escolares apenas sí se leen por las mayorías. Los maestros desconocen los textos y en niveles lamentables, los padres igualmente ignoran esos acervos. Los maestros no saben cómo usarlos ni tienen interés en su utilización.
La cultura lectora es, ha sido y será un problema significativo de orden histórico y, por lo tanto, de orden cultural, social, político y humano. Es por eso que nuestra vocación pedagógica, social, cultural, artística y humana que desarrollamos en el aula, necesita perfilarse en acciones tangibles generosas con una participación docente de tiempo completo en la escuela y en el hogar.
Las escuelas no incluyen en sus proyectos de participación social el involucramiento de los maestros en los contextos hogareños para el fomento de la lectura, ni se interesan ni tienen ideas innovadoras al respecto.

Propuesta
La lectura en el hogar necesitará ser una tarea reiterada; renovada día tras día gracias a la participación permanente y generosa de las maestras y de los maestros.
Tarea extraordinaria que se aspira asuman, en el seno de los hogares, todos sus actores quienes, se podrían convertir en generadores permanentes de un taller hogareño llamado Noches de Lectura Familiar, taller pensado para promover la lectura en voz alta en los hogares de nuestros alumnos.
A la luz de un ejercicio cotidiano de narraciones de lectura a libro abierto y sobre las rodillas, en contextos familiares podemos leer a sus integrantes. ¿Por qué no leerles en casa, historias locales a la madre embarazada y al bebé que espera durante los nueve meses?
En infinito juego de influencias e intercambios mutuos, formar lectores puede ser un acto familiar y doméstico, habitual y útil. Tradicional.
La propuesta es formar lectoras y lectores en contextos hogareños; realizando tareas tan simples como leer a otros cualquier cosa, en cualquier momento, inventando cualquier pretexto.
El ejercicio de la lectura en voz alta permitirá reconocer sus dificultades y aprendizajes tanto como sus placeres que, definitivamente, pueden ser muchos.
Por lo dicho, la lectura vivida en el hogar constituye un acercamiento al universo inmediato, la familia.
Esta mujer integral, este hombre integral que aspiramos formar, la deseamos lectora, lo deseamos lector. Los deseamos libres, los deseamos felices. En familia se puede lograr.
Lectura es destino y, en el seno del hogar se fraguan los grandes luchadores sociales. Los luchadores sociales seguramente han sido y serán hombres que interpretaron desde la infancia, cual leche materna, sus historias y leyendas. Cuentos, cantos, cánticos, rondas, arrullos y narraciones los estremecieron temprana y hondamente.
Son inobjetables las contribuciones de la lectura en entidades hogareñas para la transmisión de los saberes. Allí -en casa- el motor invisible de las páginas de los libros, propicia el incremento de la cultura lectora en la comunidad familiar y su entorno.
Lo mejor de la experiencia de la lectura en el hogar es que puede convertirse en una jornada interesante, que los miembros familiares multiplicarán por contagio.
La lectura familiar otorgará a mujeres y a hombres de cualquier edad, el poder de la lectura y el amor por los libros, poder y amor que -a la luz de ciertos enjuiciamientos teóricos- principalmente a los niños se les ha negado.
Para la lectura familiar -desde las iniciativas de nuestros maestros- las instituciones educativas deben irse preparando en el qué y en el cómo hacer las cosas. Deben ir pensando qué palabras decir para alentar la lectura en los hogares de sus alumnos; deben ir pensando qué estrategias diseñar y qué libros leer para provocar el desarrollo operativo de la lectura en voz alta en el ámbito familiar de sus áreas de influencia.
A partir de las afirmaciones que la práctica de la lectura cause en la escuela pública, en la familia y en la sociedad en general, se pueden producir infinitas posibilidades para la construcción de redes de ayuda y asesoría, además de espacios y enlaces vecinales para el préstamo e intercambio de libros e ideas.
Las instituciones educativas de México desde sus iniciativas y desde sus esfuerzos pueden asumir la promoción de la lectura dirigida a la familia, mediante la creación de Colectivos Familiares de Lectura como un proyecto educativo escolar y social que logre acercarse y beneficiar a todas las gentes, brindando prioridad a los más necesitados.
Para la escuela pública mexicana, la extensión social de su trabajo habrá de tener como meta y propósito la familia, brindando, repito, mayores cuidados, atención y acompañamiento a las que están en situación de riesgo y con notables necesidades.
Este será un movimiento educativo, cultural y social pensado para que sea permanente. Desde la escuela pública para la familia.
Desde las iniciativas del aula necesitamos pensar y proponer ideas para la creación de un nuevo concepto pedagógico para el fomento de la lectura en voz alta. Es nuestro insoslayable, éste: otorgar lectura.
Podríamos generar el abordaje de talleres y encuentros populares denominados: Talleres de lectura de historia regional para madres y padres, y otro: Talleres para padres y abuelos de lectura de cuentos y leyendas, con el fin de que los asistentes permanentemente multipliquen este taller en sus propios hogares, y no solo eso, sino que también se den tiempo para llevar libros de las Bibliotecas de Aula y Bibliotecas Escolares a sus casas y los muestren a sus hijos. El reto será construir, desde la escuela pública una pedagogía familiar. Deseamos que prevalezca la familia como entidad de generosa influencia, formadora y educativa. Lo deseamos porque lo reconocemos. Lo hemos comprobado. La familia y la escuela pública necesitan celebrar, permanentemente, alianzas de este tipo.
En cada cabecera municipal de México, ejido o comunidad debemos cubrir el compromiso de otorgar lectura al hogar desde nuestro oficio docente.
¿Por qué no trasladar los servicios de lectura en voz alta a la familia?, ¿por qué no ampliar nuestro radio de acción para impulsar el desarrollo de la lectura en otras partes que no sean la escuela?, ¿las maestras y los maestros de México seríamos capaces de otorgar, en nuestros tiempos libres, lecturas gratuitas a las familias de nuestro perímetro de influencia?, ¿por qué no pensar en una iniciativa portadora de lectura hacia los demás?, ¿por qué, desde esta perspectiva -entre los habitantes de la ciudad y hacia los habitantes de la ciudad- no decidimos de una vez por todas, significar nuestras comunidades como espacios de desarrollo lector?, ¿valdrá la pena que en nuestras escuelas y hogares la lectura gratuita se transforme en un acto usual?, ¿podríamos protagonizar esos actos de lectura?, ¿podríamos, con libros bajo el brazo, acercarnos a cualquier transeúnte para leerle leyendas, el periódico, sus noticias, los acontecimientos del día, recetas de medicina tradicional, historias orales o biografías de personajes mientras nos bolea el calzado?, ¿qué estrategias habría qué repensar para llevar la lectura desde las escuelas públicas a los hogares de México?, ¿qué estrategias habría qué repensar para lograr esto?
Tenemos que profundizar. No nos queda otra. Tenemos que ampliar esta lectura en muchas otras lecturas más, tenemos que crear una didáctica familiar para la promoción de la lectura en escenarios hogareños.
Necesitamos ser lectores procuradores de la familia. Necesitamos convertirnos en promotores de lectura familiar en donde quiera que estemos. Debemos soñarlo. Necesitamos lograrlo. Hay que estrategizar la idea lectora pensada para los demás.
En lo correspondiente a la tarea editorial del proyecto que ahora soñamos, se propondría construir desde la escuela básica un Programa Familiar de Lectura en Voz Alta con ayuda de los periódicos y suplementos culturales dominicales, la radio y la televisión. Serían sencillos folletos y hojas sueltas que se traducirían en Guías para hacer lectura familiar, con una serie temática donde se cubrirían, entre otros, los siguientes breviarios técnicos: Noches de Lectura Familiar, Lectura callejera de historia local, Las madres y los padres leen historia regional a sus hijos, Los hijos leen a sus padres campesinos historia regional, Las madres indígenas platican sus historias a sus hijos en el campo y a los hijos de familias urbanas, Antologías de textos producidos por campesinos e indígenas, Historia y Geografía de nuestro municipio, El colectivo del barrio, Cómo formar un colectivo de lectura familiar, etc.
Que desde las Bibliotecas de Aula y Bibliotecas Escolares, con el involucramiento de todos, la lectura y su fomento, en cada localidad los adultos leamos a nuestros hijos todos los días del año.
En un México que aspira ser país de lectores, las políticas nacionales y estatales necesitan comprometerse -mediante respuestas concretas- a resolver las necesidades de lectura, a facilitar la realización permanente de eventos de lectura en el pasillo escolar, en la banquita de hierro de la glorieta, en el interior de aquella casa de cartón, en los espacios periféricos tan olvidados de la agenda gubernamental, y en cualquier lugar donde esté un niño mexicano hambriento de alfabeto y de escuela.
Necesitamos llevar a la práctica nuestros sueños de transformación escolar y nuestros ideales pedagógicos de lectura en voz alta en contextos familiares, para invitar a otros con el ejemplo.
La tarea histórica de otorgar lectura a la familia desde nuestros centros educativos de todos los niveles, necesita convertirse en una actividad social asumida de tiempo completo y por todos. Organicémonos.
Un capítulo más de este sueño para el desarrollo social de la lectura, podría ser la práctica constante de hechos de lectura en voz alta en instalaciones universitarias, culturales, jardines, mercados, camiones, plazas, barrios, bibliotecas públicas, salas de lectura; hasta llegar desde la escuela hasta la casa, como un enunciado prioritario que aspira lograr una formación humana solidaria, contestataria, transformadora, integral.
El escenario del amor a los libros y la lectura, su promoción y fomento -solo juntos y todos- lo podemos hacer realidad.

Seguimiento
Finalmente, para incrementar experiencias, modificar rumbos, acentuar perspectivas, consolidar ideas y continuar con estos trabajos, podríamos realizar una serie de registros etnográficos, historias de vida, diarios, y diversos estudios de campo, sobre el impacto producido en las familias que leen libros a sus hijos; de esa forma estaríamos escribiendo la historia actual de la lectura, su pedagogía y su didáctica en nuestro entorno cercano; sus testimonios serían de gran utilidad en proyectos posteriores pensados para el desarrollo social de la lectura y la escritura desde la escuela pública para la familia mexicana.

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