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· Soliloquio de ojos grandes para Laura y otros perros
Artículo
Despre Boierism: manifest si razie
Mesa redonda
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- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 2005-04-24 | | ENCANTAMIENTOS I. Pulsaste una cuerda intangible, insuflaste vida sobre mi barro palpable; surgió una serpiente que altera mi forma arcillosa, tú eres la encantadora que mueves la sierpe al baile, a tu antojo sueltas la flauta y adormeces mi ofidio en su olla - la arcilla está viva, resguarda el peligro secreto – II. Perlas anestesiadas cercanas al sueño, yacen bajo lajas semejantes a ébanos caprichosamente enclavados en el llano, una sabana seductora y engañosa. Una lluvia mágica se precipita sobre la sabana que ya no seduce si no que acepta gustosa la humedad sobre ella; tu mano, la lluvia sobre mis ébanos yertos, despierta mis perlas de su etéreo engaño: Una sabana preciosa y perlada allí donde nada había, humedad misteriosa. III. Obnubilado por un humo veleidoso y sinuoso que danza y juega con mi claridad mental; Tú asciendes, apenas un vapor poco notable, mas te precipitas, rompiendo mi negro firmamento. Claramente te diviso, llevándote los despojos inservibles de mi mente afanada, afinando mi razón: El Diamante detrás del carbón. IV. Tus ojos, un océano brillante, profundo, misterioso que contiene un continente sumergido en sueños. La oscuridad que emerge de la claridad cristalina del océano, al igual que el negror de tu cabellera, me arrulla cual si fuera una oscura y desconocida canción de cuna, sin la que nadie está completo. Cuando me hablas puedo sentir tu música, el amor del misterio de tus ojos, el aroma de tu cabellera y mi corazón se abre a tu voz, despertando mi sueño oceánico en tu continente. V. Una discreta franja de cielo aparece clara y celeste ante mis ojos, en medio de nubes negras caóticamente acaparando mi horizonte mediterráneo; una fina faja de mar, serena y azul, se cuela por tu lúgubre procesión, amenazando tu cruz y anima mi marcha. VI. Eres un espejo en el vértice de mi pared, pared limitada por el techo de mi temor; mirándote, mi pared no tiene fin ni límites, en mi corazón, la vida de eleva a la ene potencia; el techo deviene ilusión y un transeúnte cree que el espejo es ilusorio, mas yo te creo real, desecho el techo, no necesito promesas ni revelaciones, sólo tú, espejo en el vértice. VII. Ella jamás necesita analogía alguna, ella es la canción perfecta, no tiene nombre de mujer, ella es todas aquellas y ella no es ninguna...
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